Lara Álvarez 4 de abril de 2026
"El aliacán constituye una modalidad letal del mal de ojo; durante años ha permanecido bastante ignorado, aunque su relato se ha transmitido de generación en generación"
Pocas veces escuchamos hablar del aliacán; de hecho, la primera vez que supe de su existencia me quedé reflexionando sobre lo que significaba. El aliacán admite dos definiciones:
1) Desde el punto de vista médico, se interpreta como una ictericia; con esto me refiero a que la piel o los ojos, por ejemplo, adquieren un tono amarillento a causa de trastornos en el hígado.
2) Como era de esperar, en el esoterismo lo entendemos de modo distinto: también guarda relación con la salud, pero lo concebimos como una derivación o variedad del mal de ojo, quizá menos conocida que este, aunque mucho más peligrosa y con síntomas propios que incluso pueden conducir a la muerte.
Al igual que el mal de ojo, nace de la envidia: son miradas cargadas de mala energía que, conducidas por la envidia, nos alcanzan y nos perjudican. A simple vista parece que no padecemos nada, pero los síntomas acabarán evidenciándose con el tiempo
Los síntomas del aliacán difieren algo de los del mal de ojo; presentan ciertas particularidades que en las personas adultas implican:
- Cansancio excesivo
- Infecciones oculares graves
- Adormecimiento
- Pesadez corporal
- Pérdida del apetito
Con los niños, en cambio, debemos extremar las precauciones, ya que los afecta enormemente a nivel emocional: lo exteriorizan con llanto incontrolable y sin una causa aparente, además de sentir una tristeza honda y ganas de llorar con mucha frecuencia; por eso aconsejo cuidar de su salud mental.
¿Existe alguna forma de diagnosticarlo?
El aliacán presenta síntomas propios, más intensos que los del mal de ojo, pero una técnica infalible para detectarlo es la del aceite de candil, una de las más célebres por su gran eficacia. Para practicarla en casa necesitarás:
- Aceite de candil
- Un tazón
- Agua
- Un gotero
Con estos elementos podrás efectuar un diagnóstico fiable y seguro del Aliacán. En primer lugar, echaremos agua en un tazón y, acto seguido, colocaremos una gota de aceite en el dorso de la mano izquierda de quien sospechamos que padece aliacán. Dejaremos que la gota avance hasta el dedo medio o dedo corazón mientras rezamos la oración que prefiramos. En el instante en que la gota esté a punto de caer, pondremos la mano sobre el tazón que previamente hemos llenado con agua.
La gota caerá y, si la persona sufre de aliacán, veremos cómo se extiende velozmente hacia los bordes. Repetimos la prueba dos veces más para confirmar y comprobaremos que el resultado es el mismo.
¿Qué procede después del diagnóstico?
Tras el diagnóstico viene la sanación. Un mal de ojo se puede resolver con la célebre limpia de huevo y listo, pero el aliacán es un asunto muy distinto. Lo más aconsejable es la calma: que la persona repose unos días y evite episodios de estrés, vigilando y previniendo manifestaciones como vómitos, delirios o sudoraciones. Debo precisar que todos estos síntomas no van acompañados de fiebre, por ejemplo; ahí reside lo singular del aliacán, que puede resultar aún más inexplicable que el propio mal de ojo.
Para curarlo por completo y sanar a fondo, yo recomiendo realizar limpias, pero no de cualquier tipo: una limpia en la que empleamos infusiones de hierbas como el tomillo, la malva y el hinojo, ya que estas y otras plantas combinadas sirven para estimular el apetito de quien incluso puede pasar días sin desayunar, almorzar ni cenar, evitando así que se complique con la pérdida de peso. Igualmente elaboramos pócimas que se toman específicamente para el aliacán. ¡Esto es algo que requiere la ayuda de un profesional!
¡Y en eso precisamente puedo echarte una mano! Solo tienes que llamar al +1 (716) 313-1260.
Te garantizo una recuperación total del ALIACÁN, porque es más fuerte que el mal de ojo y cuesta un poco más eliminarlo.
¿Hay manera de protegerse del aliacán?
Sí existen formas de protegernos: los amuletos. Contra el mal de ojo contamos con el célebre OJO TURCO o la mano de Fátima, por ejemplo.
Frente al aliacán, una de las protecciones más empleadas es la Cruz de Caravaca, la cual, aparte de alejarnos de estos males, favorece la llegada del dinero y preserva a nuestra familia de las desgracias económicas.
Otra alternativa consiste en usar amuletos de bronce y plata (¿quieres el secreto? Deben ser auténticos): si lo prefieres, los llevas como accesorio o, si te resulta más cómodo, los guardas en tu bolso para que nadie te los quite.
Amigos, espero haber podido informaros: soy Lara Álvarez, vidente de profesión, y con este blog pretendo informaros y ayudaros con el contenido que creo, para que así conozcáis mejor este bonito mundo esotérico. Si deseáis una consulta, no dudéis en llamarme: me encontraréis en el +1 (716) 313-1260 o en mis redes sociales como TikTok, donde subo vídeos cortos dándote los datos precisos que necesitas conocer.